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Discípula de nouvel

Constanza Jorquera participó en el proyecto que la oficina de Jean Nouvel presentó para el rascacielos del MoMA en Nueva York, y esa propuesta es la que hoy se está construyendo en Manhattan. Sin duda, algo para sentirse orgullosa, especialmente porque fue ella quien elaboró la planimetría que se presentó en el concurso y diseñó el hall central del edificio.


La aventura de Constanza Jorquera comenzó el 2006 cuando viajó a Francia para unirse a la oficina del reconocido arquitecto francés Jean Nouvel, donde estuvo hasta junio de este año. Allí trabajó para un proyecto inmobiliario en Vic, España; en la etapa inicial de un edificio de oficinas en Marsella, y en el proyecto urbano Moscú Mercury en Rusia. Pero, definitivamente, lo más importante para ella fue su participación en el concurso del rascacielos del MoMA en pleno centro de Manhattan

-Trabajé en el MoMA Skyscraper para un concurso privado que se hizo entre la oficina de Rem Koolhas y la de Jean Nouvel. Fuimos un equipo muy reducido y finalmente nos adjudicamos la construcción. Mi trabajo específico fue la planimetría del proyecto enviado al concurso y el diseño del hall de acceso-, explica la única chilena que participó en esta gran propuesta arquitectónica, que ya comenzó a construirse, modificando notoriamente la Gran Manzana. "En este proyecto me marcó fuertemente la perspectiva de Nouvel y la de Bertram Beissel, quien fue mi jefe de proyecto en dos ocasiones. Pero también el ambiente de la oficina, muy similar al de una escuela de arquitectura en semana de taller constantemente", sostiene Constanza (constanzajorquera@gmail.com).

Ocupando un terreno adyacente al actual museo, el rascacielos se proyectó con un diseño irregular, de carácter futurista. Las condiciones del MoMA eran dos muy específicas: construir la mayor cantidad de metros cuadrados posibles en el sitio y que cada una de las plantas fuese única. La torre se propuso con 75 pisos, en hormigón armado, acero y cristal, finalizando en forma de aguja en su punto más alto. Ésta, además de albergar una gran colección de arte moderno, contempla un hotel y una serie de apartamentos de lujo que ocuparán los pisos superiores.

-Manhattan es la ciudad vertical icono a nivel mundial, pero sus normativas ponen el interés común por sobre el privado, y hay exigencias para evitar que las nuevas construcciones impidan la luz solar en las calles-, explica Constanza, quien sostiene que esta propuesta respeta la envolvente dada por las demás rasantes: "Al verla desde el Central Park o desde los miradores del río, su silueta triangular resalta y es muy reconocible en el skyline la ciudad".

Para la arquitecta, trabajar junto a Nouvel significó un importante aprendizaje en la forma de abordar los nuevos proyectos y encargos "sin ninguna idea preconcebida", una de las primeras lecciones que le dio el afamado arquitecto, quien también reconoció en ella un especial talento.
Texto, Paulina Rivadeneira Meneses / Retrato, César Fonseca Imágenes, gentileza Constanza Jorquera .