Por su destacado aporte al patrimonio Consejo de Monumentos Nacionales premió a docente Salim Rabí
“Fue sorpresivo, nunca supe que estaba nominado y agradezco esta distinción. En la premiación se me dijo que se valoraron los estudios que había realizado. Aparentemente, hay un contenido que se ha valorado” enfatiza el docente y agrega que “no trabajo solo, sino con equipos de profesionales de manera que es un reconocimiento compartido”.
Salim Rabí se ha destacado por promover diversas acciones y proyectos de restauración patrimonial en el país, así como la realización de estudios sobre el tema, los que en algunos casos sirvieron de base para elaborar los expedientes de declaratoria e instructivo de intervención de las zonas típicas de Pocuro y Putaendo, entre otras.
Hoy el especialista se encuentra trabajando, junto al profesor FAUP Andrés Richards, en el expediente de declaratoria de zona típica de Las Cruces y en la restauración de la ex Hacienda Lo Vicuña de Putaendo, en particular de la antigua capilla. En esta comuna, comenzó a trabajar en 1998, cuando negoció con el municipio un plan de rescate patrimonial que sirviera de base para un proyecto de desarrollo local, para lo cual hizo un diagnóstico y posteriormente una identificación de los polos patrimoniales a través de un proyecto FONDART. A la larga, ello significó crear un plan de protección legal, los estudios de zonas típicas, determinar los polígonos de protección y generar los instructivos de intervención.
Explica que en la actualidad existen tres polos patrimoniales en la comuna, de los cuales dos están protegidos: el casco histórico de Puatendo y la ex Hacienda Lo Vicuña. ¿El siguiente desafío? Consolidar la red patrimonial integrando la ex Hacienda Piguchén.
¿Cómo ha visto los efectos que ha tenido el terremoto en la comuna?
“No tuvo el mismo impacto que en el sur, pero igual hubo deterioros y como Universidad Central hicimos un diagnóstico y luego unas propuestas de reparación y restauración que entregaremos al municipio para armar un plan de mediano y largo plazo. Aunque el terremoto no tuvo un impacto tan fuerte, sí podría tenerlo otro en el futuro, si no se hacen los trabajos de reparación ahora. En Lo Vicuña hubo daños en la capilla, que ya se encontraba en mal estado, y se cayeron los muros longitudinales de la nave, por lo que estamos replanteando su restauración”.
¿Cuál es el trabajo que debe generar en Hacienda Lo Vicuña?
“El lugar es un bien común, cuyos propietarios son los asignatarios de la Reforma Agraria, por lo que hay una cuestión organizativa y asociativa que enfrentar, es decir, definir en qué condiciones administrar los recursos patrimoniales que poseen. La idea es hacer un modelo de gestión que rentabilice este patrimonio, no sólo en términos económicos, sino sociales. No sólo restaurar en forma física, sino también proyectar un modelo de desarrollo, el cual sea social y culturalmente rentable”.
¿Eso implicaría llevarlo a instancias como el turismo?
“Sería una de sus líneas, pero hay otras que son educativas. Por ejemplo, estamos planteando dos núcleos formativos para el plan de desarrollo: la Escuela de Planificación Local, enfocada a hacer que los mismos habitantes sean progresivamente los depositarios y gestores de los recursos patrimoniales y segundo, la creación de una Escuela Taller, donde la reparación y restauración de los bienes patrimoniales esté ligada a recuperar y sistematizar el saber constructivo tradicional de la comuna. También, queremos establecer un lugar de empleo y de servicios locales. En el fondo, derivarles a los habitantes esta responsabilidad e ir recuperando de manera organizada ese saber, que debería nutrir las necesidades que existen.
Si vamos a tener tres zonas típicas, si todo está construido en tierra y en proceso de deterioro, no podemos estar dependiendo totalmente de recursos externos. Entonces, deberíamos ser capaces de potenciar una forma, más bien endógena, de administrar estos recursos”.
¿De la municipalidad y de las personas existe voluntad de mantener o restaurar el lugar?
“En general, hay una buena disposición tanto del municipio como de los habitantes, porque el tema del patrimonio y la conciencia histórica están bastante instalados entre la gente. Por aquí pasó el Ejército Libertador, también se libró la Batalla de las Coimas y ellos manejan los hechos históricos propios de su contexto. Hemos avanzado en la valoración del patrimonio arquitectónico y habría que avanzar hacia la conservación ambiental, donde existe mucha riqueza”.
Sin embargo, el arquitecto aclara que el proceso social que se vive en la ruralidad hoy es complejo, pues “se está ancianizando la comuna y los más jóvenes se van. Por ello, arraigarlos y ofrecerles un futuro en torno a este tipo de cosas puede ser muy interesante” dice y añade que “hay que diversificar la economía local; no puede ser que sólo esté ligada al desarrollo productivo agrícola y no se rentabilicen los otros recursos que se tienen”.
¿Y cómo se podría lograr ese cambio?
“La idea es ampliar las oportunidades locales, como podría ser vincular esto a un turismo de intereses especiales. El modelo de gestión del proyecto de Lo Vicuña lo tiene instalado en una de sus etapas. Lo segundo es la valoración de lo propio y difusión de los contenidos patrimoniales en dos centros de interpretación, uno en la capilla y otro en un edificio que será sede comunitaria, administrados por los propios habitantes. Se trata que ellos mismos den a conocer la historia, difundan los valores y administren los contenidos”.
¿En qué plazo se encontraría lista la Hacienda?
“El plan de desarrollo es de nueve años, lo que implica partir con un acompañamiento inicial del proceso y, progresivamente, ir descentralizando. Basado en los dos focos formativos, la Escuela de Planificación formaría dirigentes para que ellos se hagan cargo del lugar y visualizar el proceso a futuro. Asimismo, hay que ir cumpliendo un proceso de consolidación física como la restauración de la capilla y los otros elementos del conjunto que hay que mantener, lo que se enfrentaría a través de la Escuela Taller. Son procesos que integran lo espacial con lo social y lo económico, activando los recursos patrimoniales” concluye.