Jorge Atria es arquitecto titulado de la Pontificia Universidad Católica de Chile y candidato a Doctor en Arquitectura y Patrimonio Cultural Universidad de Sevilla, España. A través de su amplia trayectoria académica y profesional ha trabajado promoviendo el patrimonio arquitectónico del país, ya sea como actual Vicepresidente del Comité Chileno del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos Chile), asesor de la Comisión de Arquitectura y Patrimonio Urbano del Consejo de Monumentos Nacionales, profesor en distintas universidades y autor de numeroso artículos sobre el tema, entre otros.
¿Qué sintió como arquitecto dedicado al área del patrimonio, al saber que fue distinguido con este premio?
“Una infinita gratitud, primero a Dios que me ha permitido la oportunidad de ejercer durante tanto tiempo una especialidad, cuya importancia recién se ha reconocido en los últimos años. También agradezco a quienes generosamente han propuesto mi nombre para tan importante reconocimiento”.
En los últimos años se ha acrecentado el interés por cuidar y levantar algunos cascos históricos, barrios y construcciones antiguas, donde ha sido fundamental el rol de instituciones como del Consejo de Monumentos Nacionales. En general, ¿Qué otras instancias y medidas faltan para que las personas sigan rescatando y se sensibilicen ante esta herencia arquitectónica?
“Los ciudadanos, especialmente los más jóvenes y los niños deben disponer de todas las posibilidades y facilidades posibles para acceder de una manera sencilla, atractiva, ágil y directa al conocimiento de lo nuestro; de aquello que nos pertenece, nos constituye, nos representa e identifica. Por lo tanto, es fundamental reconocer y valorar la memoria común sobre la que descansa nuestro pasado e historia, pues al poner en común ese conocimiento, se abre la posibilidad de construir un futuro a partir de objetivos compartidos. No hay que olvidar que se cuida y valora más aquello que se conoce”.
Después del terremoto de febrero, varias zonas típicas y edificaciones de alto valor patrimonial han quedado con severos daños. Desde su punto de vista ¿Cómo debería plantearse la reconstrucción?
“Los terremotos no sólo sirven para actualizar los conocimientos estructurales, revisar las exigencias normativas y adecuar los procedimientos constructivos, sino también involucra instalar en la discusión pública una serie de ideas relacionadas con el patrimonio arquitectónico que, inevitablemente, cae y desaparece entre los escombros provocados por el sismo y los que son provocados por demoledores inescrupulosos. Resulta valioso, que a pesar de tan dolorosa oportunidad, la discusión se extienda más allá del ámbito académico o especializado, en que habitualmente se maneja, y se haga extensivo a quienes no habían reparado en la importancia del tema o no se sentían con derecho a opinar”.
El arquitecto explica que surgen inquietudes respecto de cómo reconstruir, con qué materiales, recursos y tecnologías, porque a larga el tema patrimonio convoca a la gente y “nos pertenece a todos” indica.
¿Es pertinente, por ejemplo, volver a usar el adobe para levantar estas antiguas viviendas?
“Hoy hablamos de arquitectura en tierra para referirnos a las distintas posibilidades tecnológicas y materiales que ofrece un elemento tan cercano y propio para construir. La identidad, el perfil y la imagen más profunda de la arquitectura tradicional, está asociada a este noble material, por lo que desde nuestra perspectiva, es perfectamente posible seguir utilizando el adobe para recuperar aquellas construcciones afectadas por el sismo”.
El profesional enfatiza que “otra cosa distinta es cómo hacer uso de este elemento de una manera adecuada para neutralizar y mitigar las limitaciones que tiene al adobe como material de construcción. Si se adoptan todas las precauciones técnicas necesarias, resulta posible su reutilización por constituir un material arraigado en nuestra memoria constructiva” advierte.
Nuestra Universidad Central se ubica en pleno Barrio Almagro ¿Cuáles son los principales valores patrimoniales que destacaría de este entorno?
“Tal como ocurre en tantos contextos urbanos de las ciudades, el Barrio Almagro ha ido cediendo parte importante de los terrenos -que lo integran y lo hacen reconocible como un barrio con carácter propio- para enajenarlo en favor de inmobiliarias que no tienen mayor interés en el patrimonio del sector, salvo para incorporarlo anecdóticamente en alguna publicidad que invita a invertir en nuevos departamentos de bajo costo y calidad que se incorporan al sector.
Estas nuevas “soluciones” constructivas que proliferan en el barrio, como en otros de Santiago, han terminado por sepultar y descalificar irrespetuosamente testimonios importantes desde el punto de vista patrimonial como es el eje Bulnes, la iglesia de Los Sacramentinos, el parque y numerosa arquitectura habitacional y doméstica de gran calidad presente, de manera anónima” concluye. |