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LABORATORIO BIOCLIMATICA - LABBIO
Miercoles 08 de Julio de 2009  

Investigación en escuelas públicas detectó existencia de  deficientes condiciones ambientales en  salas de clases

  • Objetivo fue estudiar las variables medioambientales que  inciden en el comportamiento de recintos ubicados en Copiapó, Caldera, Santiago, Puerto Montt, Ancud y Chonchi.
Problemas de iluminación, temperatura, calidad del aire,  y en algunos casos, de molestos ruidos detectó una evaluación ambiental  efectuada a ocho establecimientos de educación municipal del país,  realizado por la Directora del  Laboratorio de Bioclimática (LAB-BIO), Gabriela Armijo,  en el marco de un programa piloto que llevan a cabo sobre esta materia  la UNESCO y el Ministerio de Educación.
La investigación “Evaluación ambiental Post Ocupación (EPO) de  escuelas públicas en cinco zonas climáticas de Chile”, efectuada entre diciembre de 2008 y junio de 2009, buscó constatar cómo ciertas variables medioambientales incidían en el comportamiento de estos edificios emplazados en Copiapó, Caldera, Santiago, Puerto Montt, Ancud y Chonchi.

Gabriela Armijo L.

“Se midieron 14 salas en cuanto a temperatura, humedad relativa, ruido, calidad del aire e iluminación natural  y artificial, usando la metodología de Evaluación Post Ocupación de Edificios en uso (EPO), la cual consistió en hacer mediciones ambientales en terreno, observación y entrevistas a profesores, administrativos y alumnos” dijo la docente Gabriela Armijo, quien trabajó junto al arquitecto británico Chris Whitman y en licenciado en Arquitectura Roberto Casals.
El estudio partió el 4 de diciembre pasado, evaluando en la Región Metropolitana el Liceo N°1 de Niñas Javiera Carrera y la Escuela de Artes Gráficas, para posteriormente seguir con los otros recintos considerados en el programa.
Los resultados indican que la mala calidad del aire se agrava especialmente en el invierno y  también en las zonas frías, pues al permanecer las ventanas cerradas para no enfriar las aulas, la ventilación se torna deficiente y a la larga  termina por afectar  el normal de desempeño académico de profesores y alumnos. 
De hecho, el  informe  cita el artículo “Fresher week”, de la revista especializada Building Service Journal editada por la CIBSE (Chartered Institution of Building Services Engineers), donde se indica que “el rendimiento académico mejora a medida que entra aire fresco a la sala”. La publicación se basa en un test de lenguaje efectuado a estudiantes divididos en dos salones; uno suministrado con aire fresco y  otro sin ventilación.  Los resultados demostraron que en el espacio con aire, los jóvenes estaban más atentos, tenían una actitud más positiva y se cansaban menos, lo que mejoraba su desempeño escolar.
Sin embargo, también se detectó que existía sobrecalentamiento en las salas durante el verano y enfriamiento en éstas. El primer caso se daba por la entrada de energía calórica del sol a través de las ventanas, lo que sumado a otras fuentes emisoras, como el calor que cada persona genera, hacían que las temperaturas subieran “a niveles muy molestos”.
En el lado opuesto está el persistente frío en  el salón de clases, aunque la Directora de LAB-BIO aclara que no se evaluaron los establecimientos en pleno invierno, sino más bien ello ocurría en zonas frías, donde los sistemas de calefacción, a juicio de la experta eran insuficientes o estaban en malas condiciones. “El sobrecalentamiento o enfriamiento en las salas produce al final estrés en los niños y en los docentes. Por ejemplo, los profesores declaraban hacer clases  con chombas gruesas y parkas” enfatiza la profesional.
Asimismo, se constató que, exceptuando un caso, todas las escuelas estudiadas tenían un nivel de iluminación natural deficiente. “La distribución de la luz es poco uniforme y en la mayoría de los casos el sol ilumina directamente pupitres y pizarrones, lo que entorpece la visión de las personas. Se recurre a la colocación de cortinas y a la iluminación artificial o eléctrica, lo que se traduce en una ineficiencia energética, porque se gasta más o no se aprovecha bien la energía” asevera la arquitecta.
En el caso de los ruidos en el ambiente, los problemas más graves involucran al  Liceo N° 1 Javiera Carrera, ubicado en pleno centro de Santiago, y  la Escuela Rural  El Tepual en Puerto Montt aledaña al aeropuerto de esa ciudad.
“Los efectos del nivel de ruido elevado dentro de los recintos producen mala o nula audición y estrés, tanto en los profesores como en los alumnos” dice Gabriela Armijo y agrega que en ambos casos hay un vacío legal, por que “a pesar que el DS Minsegpres N° 146 de 1999 regula las emisores y receptores de  ruidos, lo hace en referencia a fuentes fijas y no a las móviles, como los autos o aviones. El estado chileno tampoco contempla la protección del ruido emanadas por fuentes móviles y que  interfieren en actividades que necesitan silencio, tales como zonas residenciales y edificios destinados a la salud, educación o la cultura” concluye.

 

Muestra estudiada:

    • Liceo N° de Niñas Javiera Carrera – Santiago
    • Escuela de la Industria Gráfica  - Santiago
    • Liceo de Música de Copiapó – Copiapó
    • Liceo Tecnológico de Copiapó - Copiapó
    • Escuela Manule Orellana Echánez -  Caldera
    • Escuela Rural El Tepual – Puerto Montt
    • Escuela Luis Cruz Martínez - Ancud
    • Escuela San Carlos - Chonchi